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Clinica de Otorrinolaringologia

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Acúfeno tinnitus

ACUFENO INTRODUCCIÓN

El término acúfeno se refiere a la percepción de sonido o ruido que no se encuentra presente en el ambiente; clásicamente el acúfeno también se conoce como tinnitus. Este puede ser: unilateral, bilateral, o referido por el paciente como “en la cabeza” o “en los oídos”.

Es uno de los síntomas más frecuentes dentro de la consulta del otorrinolaringólogo y tiene su origen en la palabra latina que significa “cascabel”. El acúfeno es un síntoma asociado con gran variedad de trastornos neuro-otológicos que quizá afectan al oído o al cerebro.

La causa del mayor número de acúfenos es desconocida. Múltiples teorías implican a la cóclea (caracol), el nervio de la audición o estructuras auditivas centrales ubicadas en el sistema nervioso central. El acúfeno puede ser un síntoma extremadamente molesto, por lo que muchos pacientes solicitan atención médica con la esperanza de alivio. Es relevante mencionar que el acúfeno no tiene relación directa con el grado de audición o la percepción de los sonidos y puede desencadenar alteraciones psicológicas: aislamiento y depresión. Varios estudios han demostrado alteraciones psiquiátricas y hasta suicidios causados por acúfenos.

Desafortunadamente, la evaluación clínica del paciente no orienta hacia un diagnóstico definitivo y las manifestaciones deben ser cuidadosamente analizadas en la historia clínica, como la edad, tiempo del ataque del acúfeno, si está asociado a manifestaciones otológicas como pérdida auditiva o sordera, trastornos del equilibrio o ambas, si tiene relación con sucesos neurológicos, alteraciones de la visión o con el uso de medicamentos.

El tratamiento del paciente con acúfeno constituye un reto, en especial cuando el diagnóstico definitivo no se encuentra al alcance del médico; de cualquier forma, el paciente que lo padece puede ser auxiliado con medidas de sostén.

Características del acúfeno

Las características del acúfeno que manifiestan los pacientes pueden ayudar al clínico a determinar el origen, y sin duda la percepción y localización son los factores más orientadores; otros, como el grado o intensidad, resultan importantes para el estudio del paciente y su seguimiento así como para evaluar la utilidad del tratamiento, pero son de poca ayuda para establecer la causa.

El acúfeno puede ser ocasionado por una trompa de Eustaquio enferma, pérdida de peso reciente. El más común de todos los acúfenos es el pulsátil que coincide con los latidos cardiacos, esto sugiere un fenómeno de tipo vascular, como un flujo de sangre turbulento en la región del oído interno. Las malformaciones arteriovenosas, tumores vasculares y aneurismas también pueden producir acufeno pulsátil.

El estudio del paciente con acufeno pulsátil incluye tomografía computarizada (TC) de alta resolución y con contraste, debido a que es importante valorar las estructuras óseas y la extensión del proceso tumoral para revisar las áreas vasculares.

La resonancia magnética (RM) y la angiorresonancia (resonancia de estructuras vasculares) pueden ofrecer información adicional para identificar el tipo de lesión.

Pero la angiografía (estudio de RX inyectando medio de contraste en arterias) es siempre el estudio de elección para valorar tumores vasculares y malformaciones vasculares. El manejo depende de su causa.

Otras causas de acufeno son: tapones de cerumen, tumores óseos del conducto auditivo externo, y enfermedades del oído medio (por dentro de la membrana timpánica) como otosclerosis (fijación de uno de los huesecillos), perforaciones timpánicas, infección y supuración, desarticulación de los huesecillos, tumores intracraneanos del ángulo pontocerebeloso, alteraciones en las presiones de los líquidos del caracol, enfermedades autoinmunes (relacionadas con enfermedades como artritis reumatoide, gota, lupus, tiroiditis, etc.) y fugas de los líquidos del caracol. El acufeno puede encontrarse después de una sordera súbita de causa desconocida o en asociación con otras alteraciones: malfuncionamiento de la articulación de la mandibula, gastritis y faringitis por reflujo, diabetes mellitus, hipotiroidismo y presión arterial alta, entre otras causas.

El tratamiento siempre depende de su causa “presumible”.

Muchos pacientes cuyo acufeno está asociado a una pérdida auditiva de tipo conductiva pueden beneficiarse con un tratamiento quirúrgico (perforación timpánica, otoesclerosis).

Desafortunadamente, gran parte de los enfermos que tienen pérdida auditiva por lesión del nervio o del caracol no tienen un tratamiento específico y el beneficio que se les puede ofrecer es bajo.

De hecho, en pacientes con tumores llamados neurinoma del acústico la cirugía puede o no corregir el acufeno; en cirugías de destrucción total del caracol, e incluso en secciones del nervio auditivo, no se puede garantizar la reducción del acufeno; aunque tienen un alto índice de eficacia.

Se han probado múltiples métodos bioeléctricos para atenuar el acufeno y éstos han tenido un éxito variable.

El tratamiento debe se específico para la causa diagnosticada cuando esto sea posible. Por ejemplo: suspender los ototóxicos si esta es la causa, tratar una fístula perilinfática con cirugía, corregir una alteración vascular o metabólica, etc.

El problema se hace muy complejo cuando hemos agotado las posibilidades de estudio y no logramos identificar la causa. ¿Está justificado en estos casos dar un tratamiento? Se afirma que 1/3 parte de los pacientes mejoran espontáneamente por lo que muchos de los tratamientos que se han reportado con diferentes tipos de éxito podrían deberse simplemente a la recuperación espontánea.

Por otra parte, se ha demostrado que en los casos idiopáticos (aquellos en los que no se identifica causa alguna), la regla es que después de un mes de evolución, el pronóstico es malo.

Una buena posición en estos casos es que pueden aceptarse algunos de los tratamientos propuestos, siempre y cuando no representen un riesgo agregado para el enfermo.

Se han utilizado antiinflamatorios, agentes inmunológicos, diuréticos, antivirales, vasodilatadores, hemodiluyentes, expansores de volumen, antagonistas del calcio, fibrinolíticos, medicamentos para mejorar la circulación y la irrigación, complejos vitamínicos, ginkgo byloba, melatonina, sedantes, antidepresivos, hipnosis, acupuntura, yoga, etc. Los resultados de todos estos tratamientos son inconstantes, pero lo que es un hecho es que aquellos pacientes que mejoran con cualquiera de ellos requieren mantener el tratamiento por lo menos durante 10 meses antes de poder presentar alguna mejoría significativa.

A lo largo de los años varios autores han propuestos tratamientos combinados que no han probado ser mejores que los placebos (pastillas o gotas que no contienen ningún medicamento y que solo sugestionan al paciente).En los casos en que este problema este asociado a pérdidas auditivas debe considerarse la posibilidad de rehabilitar al enfermo con un auxiliar auditivo convencional (AAE), el cual además de mejorar su capacidad auditiva puede atenuar la percepción que el paciente tiene de su acúfeno.

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